Pregunta: "¿Qué significa ser un Cristiano nacido de nuevo?"
Respuesta:
¿Qué significa ser un Cristiano nacido de nuevo? El pasaje clásico de
la Biblia que responde a esta pregunta es el de Juan 3:1-21. El Señor
Jesucristo está hablando con Nicodemo, un fariseo prominente, y miembro
del Sanedrín (un principal entre los judíos). Había venido a Jesús en
la noche. Tenía preguntas para Jesús.
Mientras Jesús hablaba con
Nicodemo, El dijo “...De cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Nicodemo le dijo, “¿Cómo puede
un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el
vientre de su madre, y nacer?” Jesús contestó, “De cierto te digo, que
el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino
de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario
nacer de nuevo...” (Juan 3:3-7).
La frase “nacido de nuevo”
literalmente significa “nacido desde arriba.” Nicodemo tenía una
necesidad verdadera. El necesitaba un cambio de su corazón – una
transformación espiritual. El nuevo nacimiento, ser nacido de nuevo, es
un acto de Dios por el cual la vida eterna es impartida a la persona
que cree (2 Corintios 5:17; Tito 3:5; 1 Pedro 1:3; 1 Juan 2:29; 3:9;
4:7; 2:1-4, 18). Juan 1:12,13 indica que “nacido de nuevo” también
transmite la idea de “volverse hijo de Dios” al confiar en el nombre de
Jesucristo.
La pregunta viene de manera lógica, “¿Por qué una
persona necesita ser nacida de nuevo?” El Apóstol Pablo en Efesios 2:1
dice, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados...” Para los Romanos en Romanos 3:23, el Apóstol
escribió, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria
de Dios.” De manera que, una persona necesita ser nacida de nuevo a fin
de que sus pecados sean perdonados y poder tener una relación con Dios.
¿Cómo
ocurre eso? Efesios 2:8,9 formula, “Por gracia sois salvos por medio de
la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para
que nadie se gloríe.” Cuando uno es “salvo”, él o ella han sido nacidos
de nuevo, espiritualmente renovados, y ahora son hijos de Dios por el
derecho del nuevo nacimiento. Confiar en Jesucristo, en Aquel quien
pagó la penalidad del pecado al El morir en la cruz, es lo que
significa ser “nacido de nuevo” espiritualmente. “De modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es...” (2 Corintios 5:17 a).
Si
usted nunca ha confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador,
¿consideraría dar lugar al Espíritu Santo mientras El le habla a su
corazón? Usted necesita ser nacido de nuevo. ¿Haría usted la oración de
arrepentimiento y así volverse una nueva creación en Cristo hoy? “Mas a
todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de
sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de
Dios.” (Juan 1:12-13)
Si usted desea aceptar a Jesucristo como
su Salvador y ser nacido de nuevo, aquí está una oración modelo.
Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es
solamente el confiar el Jesucristo lo que puede librarle del pecado.
Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El,
y agradecerle por proveerle su salvación. “¡Dios, sé que he pecado
contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo
merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado.
Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación.
Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna!
¡Amén!”
Pregunta: "¿Cómo recibo el perdón de Dios?"
Respuesta: Hechos 13:38 declara, “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.”
Qué es el perdón y por qué lo necesitamos?
La
palabra “perdonar” significa borrón y cuenta nueva, perdonar, cancelar
una deuda. Cuando somos injustos con alguien, buscamos su perdón a fin
de restituir la relación. El perdón no es otorgado debido a que la
persona merezca ser perdonada. Nadie merece ser perdonado. El perdón es
un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no
guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho.
La
Biblia nos dice que todos necesitamos perdón de Dios. Todos hemos
cometido pecado. Eclesiastés 7:20 declara, “Ciertamente no hay hombre
justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” 1 Juan 1:8 dice,
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y
la verdad no está en nosotros.” Todo pecado es a la larga un acto de
rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos
desesperadamente el perdón de Dios. Si nuestros pecados no son
perdonados, pasaremos la eternidad sufriendo las consecuencias de
nuestros pecados (Mateo 25:46; Juan 3:36).
Perdón – ¿Cómo lo obtengo?
Afortunadamente,
Dios es tierno y compasivo – está ansioso para perdonar nuestros
pecados! 2 Pedro 3:9 nos dice, “...Paciente para con nosotros, no
queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento.” Dios desea perdonarnos, de manera que proveyó para
nuestro perdón.
El único castigo justo por nuestros pecados es
la muerte. La primera parte de Romanos 6:23 declara, “Porque la paga
del pecado es muerte...” La muerte eterna es lo que hemos ganado por
nuestros pecados. Dios, en Su plan perfecto, se volvió un ser humano –
Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús murió en la cruz, llevando la
penalidad que merecíamos – la muerte. 2 Corintios 5:21 nos enseña, “Al
que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él.” Jesús murió en la cruz,
llevando el castigo que merecíamos! Como Dios, la muerte de Jesús
proveyó el perdón por los pecados del mundo entero. 1 Juan 2:2
proclama, “El es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente
por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Jesús
resucitó, proclamando Su victoria sobre el pecado y la muerte (1
Corintios 15:1-28). Gloria a Dios, que a través de la muerte y
resurrección de Jesucristo, la segunda parte de Romanos 6:23 es verdad,
“...mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
¿Quiere
tener sus pecados perdonados? ¿Tiene un persistente sentido de culpa
que no parece desaparecer? El perdón de sus pecados está disponible si
pone su fe en Jesucristo como su Salvador. Efesios 1:7 dice, “En quien
tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las
riquezas de su gracia.” Jesús pagó la deuda por nosotros, de manera que
pudiéramos ser perdonados. Todo lo que tiene que hacer es pedirle a
Dios que le perdone a través de Jesús, creyendo que Jesús murió para
pagar por su perdón – y El va a perdonarlo! Juan 3:16-17 contiene este
maravilloso mensaje, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo
para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”
Perdón - ¿Es en realidad así de fácil?
¡Sí,
es así de fácil! Usted no puede ganar el perdón de Dios. No puede pagar
a Dios por su perdón. Usted solamente puede recibirlo por fe, por medio
de la gracia y misericordia de Dios. Si desea aceptar a Jesucristo como
su Salvador y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que
usted puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a
salvarlo. Es solamente el confiar en Jesucristo lo que puede librarle
del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios
su fe en El, y agradecerle por proveerle su perdón. “¡Dios, sé que he
pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que
yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser
perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para
salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! ¡Amén!”
¿Ha
hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es
así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”
Pregunta: "¿Cómo puedo estar bien con Dios?"
Respuesta:
A fin de estar “bien” con Dios, primero debemos entender qué está
“mal.” La respuesta es, el pecado. “No hay quien haga lo bueno, no hay
ni siquiera uno” (Salmos 14:3). Nos hemos rebelado contra los
mandamientos de Dios; “todos nosotros nos descarriamos como ovejas”
(Isaías 53:6).
La mala noticia es que la penalidad por el pecado
es la muerte. “El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4). La
buena noticia es que un Dios de amor nos ha buscado, a fin de traernos
salvación. Jesús declaró que Su propósito era “buscar y salvar lo que
se había perdido” (Lucas 19:10), y cuando murió en la cruz, declaró Su
propósito llevado a cabo, con las palabras, “Consumado es” (Juan 19:30).
Tener
una buena relación con Dios comienza reconociendo su pecado. Luego
viene una confesión humilde del pecado a Dios (Isaías 57:15) y una
determinación a renunciar al pecado. “Con la boca se confiesa para
salvación” (Romanos 10:10).
Este arrepentimiento debe ir
acompañado de fe. Específicamente, la fe en que la muerte expiatoria de
Jesús y la milagrosa resurrección lo califican para ser su Salvador.
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos
10:9). Muchos otros pasajes hablan acerca de la necesidad de fe, tales
como Juan 20:27; Hechos 16:31; Gálatas 2:16; 3:11,26 y Efesios 2:8.
Estar
bien con Dios es un asunto de su respuesta a lo que Dios ha hecho en
beneficio suyo. El envió al Salvador, proveyó el sacrificio para quitar
su pecado (Juan 1:29), y ofrece esta promesa: “Todo aquel que invocare
el nombre del Señor, será salvo” (Hechos 2:21).
La parábola del
Hijo Pródigo, es una hermosa ilustración de arrepentimiento y perdón
(Lucas 15:11-32). El hijo menor desperdició los bienes de su padre
viviendo perdidamente (versículo 13). Cuando reconoció su mal proceder,
decidió volver a casa (versículo 18). Asumió que ya no sería digno de
ser llamado su hijo (versículo 19), pero estaba equivocado. El padre
amó más que nunca, al rebelde que volvió (versículo 20). Todo le fue
perdonado, y siguió la celebración (versículo 24).
Dios es bueno
en guardar Sus promesas, incluso la promesa de perdonar. “Cercano está
Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de
espíritu” (Salmos 34:18).
Si usted quiere estar bien con Dios,
aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier
otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede
librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar
a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su salvación. “¡Dios,
sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el
castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda
ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para
salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la
vida eterna! ¡Amén!”
Pregunta: "¿Es Jesús el único camino al Cielo?"
Respuesta:
“Básicamente soy una buena persona, tanto que iré al cielo.” “Bueno,
hago algunas cosas malas, pero hago más cosas buenas, así que iré al
cielo.” “Dios no va a enviarme al infierno solamente porque no vivo
pegado a la Biblia. ¡Los tiempos han cambiado!” “Solamente la gente
verdaderamente mala, como los que abusan sexualmente de niños, y los
asesinos van al infierno.”
Todos estos son fundamentos comunes
entre la mayoría de la gente, pero la verdad es que todos esos son
mentiras. Satanás, el gobernador del mundo, fabrica estos pensamientos
en nuestra cabezas. El, y cualquiera que sigue sus caminos, es un
enemigo de Dios (1 Pedro 5:8). Satanás siempre se disfraza de bueno (2
Corintios 11:14), pero el tiene el control sobre todas las mentes que
no pertenecen a Dios. “Satanás, el dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz
del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2
Corintios 4:4).
Es una mentira creer que Dios no tiene cuidado
de los pecados pequeños, y que el infierno está reservado para la
“gente mala.” Todo pecado nos aparta de Dios, aún una “pequeña
mentirita blanca.” Todos hemos pecado, y ninguno es lo suficientemente
bueno como para ir al cielo por sí mismo (Romanos 3:23). Entrar al
cielo no se basa en que lo bueno pesa sobre lo malo; todos vamos a
perder si ese es el caso. “Y si son salvos por el favor de Dios,
entonces no es por sus buenas obras. En ese caso, el maravilloso favor
de Dios no sería lo que es en realidad – gratuito e inmerecido”
(Romanos 11:6). No podemos hacer nada bueno para ganar nuestro camino
al cielo (Tito 3:5).
“Entrad al reino de Dios por la puerta
estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a
la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mateo 7:13). Aún
si cada uno vive una vida de pecado, y confiar en Dios no es popular,
Dios no va a disculparlo. “Solía vivir justamente como el resto del
mundo, lleno de pecado, obedeciendo a Satanás, el príncipe de la
potestad del aire. El es el espíritu que ahora obra en los corazones de
aquellos que rehúsan obedecer a Dios” (Efesios 2:2).
Cuando Dios
creó el mundo, era perfecto. Todo era bueno. Entonces creó a Adán y
Eva, y les dio libre albedrío, de manera que pudieran escoger seguir y
obedecer a Dios o no. Pero Adán y Eva, los primeros seres que Dios
creó, fueron tentados por Satanás para desobedecer a Dios, y pecaron.
Esto los separó (y a todo el que vino después de ellos, incluyéndonos a
nosotros) de estar en capacidad de tener una relación cercana con Dios.
El es perfecto y no puede estar entre el pecado. Como pecadores, no
podríamos hacerlo por nosotros mismos. De manera que, Dios hizo un
camino para que pudiéramos estar unidos con El en el cielo. “Porque de
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan
3:16). “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es
vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Jesús nació
para enseñarnos el camino, para morir por nuestros pecados, y de esta
manera poder ser liberados. Tres días después de Su muerte, se levantó
de la tumba (Romanos 4:25), probando Su victoria sobre la muerte. El
llenó el vacío entre Dios y el hombre, a fin de que podamos tener una
relación personal con El si solamente creemos.
“Y esta es la
vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a
Jesucristo a quien has enviado” (Juan 17:3). La mayoría de la gente
cree en Dios, aún Satanás cree. Pero para recibir la salvación, debemos
volvernos a Dios, formar una relación personal, apartarnos de nuestros
pecados y seguirle. Debemos confiar en Jesús con todo lo que tenemos y
todo lo que hacemos. “Se ha manifestado la justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo, para que quite nuestros pecados. Y todos
podemos ser salvos de esta manera, sin importar quienes somos o qué
hayamos hecho” (Romanos 3:22). La Biblia enseña que no hay otro camino
para la salvación sino a través de Cristo. En Juan 14:6 Jesús dice, “Yo
soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí.”
Jesús es el único camino de salvación porque es el único
que puede pagar nuestra penalidad por el pecado (Romanos 6:23). Ninguna
otra religión enseña la gravedad o seriedad del pecado y sus
consecuencias. Ninguna otra religión ofrece el pago infinito del pecado
que solamente Jesucristo puede proveer. Ningún otro “fundador
religioso” fue Dios que se hizo hombre (Juan 1:1,14) – la única manera
en que una deuda infinita pudo ser pagada. Jesús tenía que ser Dios, a
fin de que pudiera pagar nuestra deuda. Jesús tenía que ser hombre para
que pudiera morir. ¡La salvación está disponible solamente a través de
la fe en Jesucristo! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay
otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser
salvos” (Hechos 4:12).
Pregunta: "¿Cuál es el plan de Salvación?"
Respuesta:
¿Está hambriento? No físicamente hambriento, ¿pero tiene un deseo de
algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece
nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo
soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en
mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).
¿Está usted
confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida?
¿Parece como que alguien ha apagado las luces y no puede encontrar el
interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, “Yo soy la
luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá
la luz de la vida” (Juan 8:12).
¿Alguna vez ha sentido, como que
le han cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas
puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas está vacío y sin
sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús
es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la puerta; el que por mí entrare,
será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).
¿Lo
defrauda otra gente siempre? ¿Sus relaciones han sido superficiales y
vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de
usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo soy el buen
pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor;
y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:11,14).
¿Se
ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su
vida por cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Algunas veces duda
de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere vivir luego de que
muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan
11:25-26).
¿Quién es el camino’ ¿Quién es la verdad? ¿Quién es
la vida? Jesús contestó, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). El hambre que usted
siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser llenada por
Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la
puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que
estaba buscando. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo.
¡Jesús es el camino de salvación!
La razón por la que se siente
hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad,
la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que
usted está separado de Dios. La Biblia nos dice que todos hemos pecado,
y por tanto estamos separados de Dios (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23).
El vacío que siente en su corazón es por la falta de Dios en su vida.
Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro
pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado
puede causar que estemos separados de Dios por toda la eternidad, en
esta vida y en la siguiente (Romanos 6:23; Juan 3:36).
¿Cómo
puede ser resuelto este problema? ¡Jesús es el camino! Jesús, por
nosotros se hizo pecado (2 Corintios 5:21). Jesús murió en nuestro
lugar (Romanos 5:8), tomando el castigo que merecíamos. Tres días mas
tarde, Jesús resucitó, demostrando Su victoria sobre el pecado y la
muerte (Romanos 6:4-5). ¿Por qué lo hizo? Dios mismo contestó esa
pregunta, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por
sus amigos” (Juan 15:13). Jesús murió a fin de que nosotros pudiéramos
vivir. Si ponemos nuestra fe en Jesús, confiando en Su muerte como el
pago por nuestros pecados – todos nuestros pecados son perdonados y
lavados. Entonces nuestra hambre espiritual será satisfecha. Las luces
se encenderán. Tendremos acceso a una vida plena. Conoceremos a nuestro
mejor amigo y buen pastor. Sabremos que tendremos vida luego de morir –
¡una vida resucitada con Jesús en el cielo por la eternidad!
“Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para
que todo aquel que el él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”
(Juan 3:16).
Pregunta: "¿Hay vida después de la muerte?"
Respuesta:
¿Hay vida después de la muerte? La Biblia nos dice, “El hombre nacido
de mujer, corto de días y hastiado de sinsabores, sale como una flor y
es cortado, y huye como la sombra y no permanece...si el hombre
muriere, ¿volverá a vivir?” (Job 14:1-2, 14).
Como Job, casi
todos nosotros hemos sido desafiados por esta pregunta. ¿Qué
exactamente va a sucedernos después de morir? ¿Dejamos de existir
simplemente? ¿Es la vida una puerta giratoria de la que se sale y se
regresa a la tierra a fin de alcanzar grandezas personales? ¿Van todos
al mismo lugar, o vamos a diferentes lugares? ¿Hay en realidad un cielo
e infierno, o es simplemente un estado de ánimo?
La Biblia nos
dice que no solamente hay vida después de la muerte, sino que hay vida
eterna tan gloriosa que “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han
subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que
le aman” (1ª Corintios 2:9). Jesucristo, Dios encarnado, vino a la
tierra para darnos este don de la vida eterna. “Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).
Jesús
asumió el castigo que cada uno de nosotros merecía, y sacrificó su vida
misma. Tres días más tarde, El se mostró victorioso sobre la muerte al
levantarse de la tumba, en Espíritu y en la carne. Permaneció en la
tierra por cuarenta días y fue visto por miles antes de subir a Su
hogar eterno en el cielo. Romanos 4:25 dice, “El cual fue entregado por
nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”
La
resurrección de Cristo fue un evento bien documentado. El Apóstol Pablo
desafió a la gente, cuestionando a los testigos oculares por su
validez, y ninguno fue capaz de contender su verdad. La resurrección es
la piedra angular de la fe Cristiana; porque Cristo resucitó de la
muerte, podemos tener fe de que también seremos resucitados.
Pablo
advirtió esto a algunos Cristianos de la antigüedad quienes no creían:
“Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen
algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Porque
si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó” (1
Corintios 15:12-13).
Cristo fue solamente el primero de una gran
cosecha de aquellos que serán resucitados nuevamente a vida. La muerte
física vino a través de un hombre, Adán, con quien todos estamos
relacionados. Pero todos los que hemos sido adoptados en la familia de
Dios a través de la fe en Jesucristo, recibiremos vida nueva (1ª
Corintios 15:20-22). Así como Dios levantó el cuerpo de Jesús, así
nuestros cuerpos serán resucitados al regreso de Cristo (1ª Corintios
6:14).
Aunque eventualmente todos resucitaremos, no todos iremos
juntos al cielo. En esta vida, cada persona debe hacer una elección,
para determinar dónde va a pasar la eternidad. La Biblia dice que está
establecido para nosotros morir una sola vez, y después de eso viene el
juicio (Hebreos 9:27). Aquellos que han sido justos irán a la vida
eterna en el cielo, pero los no creyentes serán enviados al castigo
eterno o infierno (Mateo 25:46).
El infierno, al igual que el
cielo, no es solamente un estado de existencia, sino un lugar literal y
muy verdadero. Es un lugar en donde los malos van a experimentar la
eterna ira de Dios sin fin. Ellos van a soportar tormentos emocionales,
mentales y físicos, sufriendo conscientemente la vergüenza,
remordimiento y desprecio.
El infierno se describe como un
abismo interminable (Lucas 8:31, Apocalipsis 9:1), y un lago de fuego,
que arde con sulfuro, en donde los habitantes serán atormentados día y
noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10). En el infierno,
habrá el lloro y el crujir de dientes, dando inicio a pena y cólera
intensos (Mateo 13:42). Este es un lugar “donde el gusano de ellos no
muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48). Dios no quiere la
muerte del impío, sino que quiere que se vuelva de su camino, y que
viva (Ezequiel 33:11). Pero El no va a forzarnos a la sumisión; si
escogemos rechazarlo, El no puede hacer más, sino darnos lo que
queremos - vivir apartados de El.
La vida sobre la tierra es una
prueba – una preparación para lo que ha de venir. Para los creyentes,
es la vida eterna en la presencia inmediata de Dios. Entonces, ¿cómo
nos hacemos justos y capaces de recibir esta vida eterna? Hay solamente
una manera – a través de la fe y confianza en el Hijo de Dios,
Jesucristo. Jesús dijo, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree
en mí, aunque esté muerto, vivirá, Y todo aquel que vive y cree en mí,
no morirá eternamente…” (Juan 11: 25-26).
El don gratuito de la
vida eterna está disponible para todos, pero requiere que renunciemos a
algunos placeres mundanales y nos sacrifiquemos para Dios. “El que cree
en el Hijo tiene la vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no
verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). No
nos será dada la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados
después de la muerte, porque una vez que veamos a Dios cara a cara, no
tendremos sino que escoger creer en El. El quiere que nos acerquemos a
El en fe y amor ahora. Si aceptamos la muerte de Jesucristo como pago
por nuestra rebelión pecaminosa contra Dios, se nos garantiza no
solamente una vida significativa sobre la tierra, sino también vida
eterna en la presencia de Cristo.
Si usted desea aceptar a
Jesucristo como su Salvador, aquí está una oración modelo. Recuerde,
hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el
confiar en Cristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es
simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle
por proveerle su salvación. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco
castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que
a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado
y pongo mi confianza en Ti para salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa
gracia y perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”
Pregunta: "¿Cómo puedo saber con certeza que voy a ir al Cielo cuando muera?"
Respuesta:
¿Sabe con seguridad que tiene vida eterna y que va a ir al Cielo cuando
muera? ¡Dios quiere que esté seguro! La Biblia dice: “Estas cosas os he
escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que
sepáis que tenéis vida eterna” (1ª Juan 5:13). Supongamos que usted
está parado delante de Dios ahora mismo, y El le pregunta, “¿Por qué
debería dejarte entrar al Cielo?”. ¿Qué respondería usted? Usted no
sabría qué responder. Lo que necesita saber, es que Dios nos ama y ha
provisto una manera en la que podemos saber con seguridad en dónde
vamos a pasar la eternidad. La Biblia lo declara de esta manera:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna” (Juan 3:16).
Tenemos que entender primero, el
problema que nos impide acceder al Cielo. El problema es este – nuestra
naturaleza pecaminosa nos impide tener una relación con Dios. Somos
pecadores por naturaleza y por decisión. “Por cuanto todos pecaron, y
están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Nosotros mismos
no podemos salvarnos. “Porque por gracia sois salvos por medio de la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que
nadie de gloríe” (Efesios 2:8-9). Merecemos la muerte y el infierno.
“Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
Dios es
santo y justo, y debe castigar el pecado, aún así El nos ama y ha
provisto de perdón para nuestro pecado. Jesús dijo: “Yo soy el camino,
y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Jesús murió en la cruz por nosotros: “Porque también Cristo padeció una
sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a
Dios” (1ª Pedro 3:18). Jesús se levantó de la muerte: “El cual fue
entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra
justificación” (Romanos 4:25).
Así que, de regreso a la pregunta
original – “¿Cómo puedo saber con certeza que voy a ir al cielo cuando
muera?”. La respuesta es esta – crea en el Señor Jesucristo y será
salvo (Hechos 16:31). “Mas a todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan
1:12). Usted puede recibir la vida eterna como un don GRATUITO. “La
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos
6:23). Ahora mismo, usted puede vivir una vida plena y que merece la
pena. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la
tengan en abundancia” (Juan 10:10). Pueden pasar la eternidad con Jesús
en el Cielo, el prometió: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré
otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis (Juan 14:3).
Si usted quiere aceptar a Jesucristo
como su Salvador, y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración
que usted la puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a
salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede dar el perdón
de pecados. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios
su fe en El, y agradecerle por proveerle su perdón. “Dios, sé que he
pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que
yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser
perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para
salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! ¡Amén!”
Pregunta: "¿Cuál es para mí la religión verdadera?"
Respuesta:
Los restaurantes de comida rápida nos tientan, al permitirnos ordenar
nuestra comida exactamente como queremos. Algunas cafeterías alardean
acerca de cientos de sabores diferentes y variaciones de café. Aún
cuando compran casas y carros, podemos buscar uno con todas las
opciones y características deseadas. Ya no vivimos en un mundo de
chocolate, vainilla y frutilla. ¡La selección es real! Usted puede
encontrar casi todo lo que quiera de acuerdo con sus propios gustos y
necesidades personales.
Así que, ¿qué le parece una religión que
sea justo para usted? ¿Qué le parece una religión libre de culpa, que
no haga demandas, y que no esté cargada de un montón de molestos debe o
no debe hacer? Está ahí, justo como lo he descrito, pero ¿es la
religión algo para ser escogido como un sabor favorito de helado?
Hay
un montón de voces disputándose nuestra atención, entonces ¿por qué
cada uno debería considerar a Jesús superior a, digamos, Mahoma o
Confucio, Buda, o Charles Taze Russell, o Joseph Smith? Después de
todo, ¿no todos los caminos conducen al cielo? ¿No son básicamente
todas las religiones lo mismo? La verdad es que no todas las religiones
conducen al cielo, así como no todos los caminos conducen a Madrid.
Solo
Jesús habla con la autoridad de Dios, porque solo Jesús venció la
muerte. Mahoma, Confucio, y los otros, se desmoronan en sus tumbas
hasta hoy mismo, pero Jesús, por Su propio poder, abandonó la tumba
tres días después de morir sobre una cruel cruz romana. Cualquiera que
tenga el poder sobre la muerte, merece su atención. Cualquiera que
tenga el poder sobre la muerte merece ser escuchado.
La
evidencia que acredita la resurrección de Jesús es arrolladora.
Primero, ¡Hubieron sobre quinientos testigos oculares del Cristo
resucitado! Eso es, un montón de testigos oculares. Quinientas voces no
pueden ser ignoradas. ¡También está el asunto de la tumba vacía; los
enemigos de Jesús fácilmente pudieron haber detenido todo lo que se
hablaba acerca de la resurrección al reportar Su muerte, su cuerpo
descompuesto, pero no hubo el cuerpo para reportarlo! ¡La tumba estaba
vacía! ¿Pudieron los discípulos haber robado su cuerpo? Difícilmente.
Para prevenir tal eventualidad, la tumba de Jesús había estado
fuertemente resguardada por soldados armados. Considerando a sus
seguidores más cercanos, por temor, ellos habían huido en Su arresto y
crucifixión, es muy poco probable que este inmundo conjunto de
atemorizados pescadores se hubiera enfrentado mano a mano a entrenados
soldados profesionales. ¡El hecho simple es que la resurrección de
Jesús no puede dar explicación!
Nuevamente, cualquiera que tiene
poder sobre la muerte, merece ser escuchado. Jesús probó Su poder sobre
la muerte, por tanto, necesitamos escuchar lo que dice. Jesús clama ser
el único camino hacia la salvación (Juan 14:6). El no es un camino, El
no es uno de muchos caminos, sino que Jesús es el camino.
Y este
mismo Jesús dice, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) Este es un mundo
fatigoso y la vida es difícil. La mayoría de nosotros estamos bastante
sufridos, heridos, y deteriorados. ¿Está de acuerdo? Así que, ¿qué es
lo que quiere? ¿Restablecimiento o mera religión? ¿Un Salvador viviente
o uno de muchos “profetas” muertos? ¿Una relación significativa o
rituales vacíos? Jesús no es una elección - ¡El es la elección!
Si
usted está buscando perdón, Jesús es la verdadera “religión” (Hechos
10:43). Jesús es la verdadera religión si usted está buscando una
relación significativa con Dios (Juan 10:10). Jesús es la “religión”
verdadera si usted está buscando un hogar eterno en el Cielo (Juan
3:16). ¡Ponga su fe en Jesucristo como su Salvador – no va a
lamentarlo! ¡Confíe en El para el perdón de sus pecados – no quedará
decepcionado!
Si usted desea tener una “relación verdadera” con
Dios, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o
cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo
que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera
de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su
salvación. “¡Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero
Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la
fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi
confianza en Ti para salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y
perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”