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  • Un Encuentro que es?


 Que es un Encuentro?

           un programa biblico estrategico sanidad para todas las areas de su vida,  muchos lo catalogan como una limpieza espiritual intensiva, otros como un renuevo....

Los encuentros han sido mal interpretados por mucha gente y hasta algunas Iglesias le han cambiado nombre, debido a su mala fama.

Yo personalmente creo que si se hace de acuerdo a la palabra y con una buena organizacion acompanada de oracion y ayudo le puede ayudar a cualquier Ministerio a alcanzar un adelando increible de aproximadamente 2 a 3 anos.

 

              Yo les recomiendo a los Pastores y lideres que nunca han asistido a uno, que no lo jusguen sino  que antes investiguen todos los detalles de el.


Pregunta: "¿Tiene Ud. Vida Eterna?"

Respuesta: La Biblia presenta un sendero claro hacia la vida eterna. Primero, debemos reconocer que hemos pecado contra Dios. En las Sagradas Escrituras leemos en Romanos capítulo 3 verso 23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Todos hemos hecho cosas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. Debido a que a la larga todos nuestros pecados van en contra de un Dios eterno, únicamente bastaría un castigo, eterno. Pero, en Romanos capítulo 6 verso 23 leemos, “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Nuestro Señor.”

En 1 de Pedro capítulo 2 verso 22, leemos que sin embargo, Jesucristo, el inmaculado y en Juan capítulo 1, versos 1 y 14, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre y murió para pagar nuestro castigo. En Romanos 5:8 leemos: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Jesucristo murió en la cruz como leemos en Juan 19:31-42, llevando la culpa que merecíamos como lo leemos en 2 Corintios 5:21. Tres días más tarde El se levantó de la tumba como lo leemos en1 de Corintios 15:1-4, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte. Y en 1 de Pedro capítulo 1 verso 3, leemos: “Que según su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.”

En Hechos 3 verso 19, leemos que por fe, debemos arrepentirnos y apartarnos de nuestro pecado y volvernos a Cristo para salvación. Si ponemos nuestra fe en El, confiando en que Su muerte en la cruz fue el pago por nuestros pecados, seremos perdonados y recibiremos la promesa de la vida eterna en el cielo. En Juan 3:16 leemos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” En Romanos 10:9 leemos: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Solamente la fe en la obra completa de Cristo en la cruz, es el único camino verdadero hacia la vida eterna! En Efesios 2:8-9 leemos: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador, puede hacer la siguiente oración: “Dios, se que he pecado contra tí y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que, a través de la fé en El, yo pueda ser perdonado. Me arrepiento y me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Tí para mí salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y por Tu perdón – el don de la vida eterna! Amen!” Recuerde que al hacer ésta oración o cualquier otra, no es suficiente para salvarle. Solamente el confiar y tener fé en Cristo puede librarle del pecado y regalarle una vida eterna en el cielo. Esta oración es simplemente una manera de expresarle a Dios su fé en El y agradecerle por proveerle su salvación.

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor envienos un correo electronico diciendonos la buena noticia.

 

Pregunta: "¿Quién es un Cristiano?"

Respuesta: El Diccionario Webster define a un Cristiano como “una persona que se precia de creer en Jesús como el Cristo, o en la religión basada en la enseñanza de Jesús.” Aunque éste es un buen punto de partida para entender quien es un Cristiano, como muchas definiciones seculares, ésta de alguna manera, no alcanza a comunicar en realidad la verdad bíblica de lo que significa ser un Cristiano.

La palabra Cristiano es utilizada tres veces en el Nuevo Testamento como lo vemos en Hechos 11:26; en Hechos 26:28 y en 1 Pedro 4:16. Los seguidores de Jesucristo fueron primero llamados “Cristianos” en Antioquía como vemos en Hechos 11:36, debido a que su comportamiento, actividad y forma de hablar fueron como los de Cristo. Este término fué originalmente utilizado por la gente no salva (o sea los no creyentes) en Antioquía como un tipo de apodo despectivo, utilizado para burlarse de los Cristianos. Literalmente significa “Perteneciente al partido de Cristo” o un “Partidario o seguidor de Cristo,” lo cual es muy similar a la manera en la que el Diccionario Webster lo define.

Desafortunadamente con el pasar del tiempo, la palabra “Cristiano” ha perdido mucho de su significado y a menudo es utilizada para describir a alguien religioso o que tiene altos valores morales, en lugar de a un verdadero seguidor de Jesucristo nacido de nuevo (ésta vez en el espíritu) como lo vemos en Juan 3:3. Mucha gente que no cree ni confía en Jesucristo, se considera a sí misma Cristiana simplemente porque asiste a la iglesia o vive en una nación “Cristiana.” Pero asistir a la iglesia, servir a aquellos menos afortunados que uno, o ser una buena persona, no lo hace a uno ser Cristiano. Como bien dijo una vez un evangelista, que el “Asistir a la iglesia no le hace a uno un Cristiano, al igual que ir a un garaje no le hace a uno un automóvil.” Ser un miembro de una iglesia, asistir a los servicios regularmente, y dar para la obra de la iglesia, no pueden hacerle Cristiano.

La Biblia nos enseña que las buenas obras que hacemos no nos pueden hacer aceptables a Dios. Tito capítulo 3 verso 5 nos dice que “Dios nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.” De manera que, un Cristiano es álguien que ha sido nacido de nuevo por Dios (espiritualmente hablando) y ha puesto su fé y confianza en Jesucristo. Esto lo vemos en Juan 3:3; en Juan 3:7y en 1 Pedro 1:23. En Efesios 2:8 leemos que “Por gracia somos salvos por medio de la fé y ésto no procede de nosotros, sino que es un regalo y un don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe ni se jacte.” Un Cristiano verdadero es álguien que se ha arrepentido de sus pecados y ha puesto su fé y confianza solamente en Jesucristo. Su confianza no está en seguir una religión, ni una serie de claves morales, ni una lista de lo que uno debe o no debe hacer.

Un verdadero Cristiano es una persona que ha puesto su fé y confianza en la persona de Jesucristo, que reconoce el hecho de que El murió en la cruz como pago por todos los pecados personales de cada uno de nosotros y que resucitó al tercer día para obtener la victoria sobre la muerte, para darnos vida eterna a todos los que creamos en El. Juan 1:12 nos dice: “Más a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios.” Un verdadero cristiano es en verdad un hijo de Dios, una parte de la verdadera familia de Dios, y uno a quien le ha sido dada una nueva vida en Cristo. Por lo tanto Dios pone un deseo en el corazón del Cristiano de cambiar totalmente su estilo de vida y le atáe el lograr llevar una vida santa y pura. La marca de un Cristiano verdadero es demostrar su amor hacia otros y obediencia a la Palabra de Dios. Esto lo vemos en las Sagradas Escrituras, o sea en la Santa Biblia en 1 Juan 2:4 y en 1 Juan 2:10.


Pregunta: "¿Qué significa ser un Cristiano nacido de nuevo?"

Respuesta: ¿Qué significa ser un Cristiano nacido de nuevo? El pasaje clásico de la Biblia que responde a esta pregunta es el de Juan 3:1-21. El Señor Jesucristo está hablando con Nicodemo, un fariseo prominente, y miembro del Sanedrín (un principal entre los judíos). Había venido a Jesús en la noche. Tenía preguntas para Jesús.

Mientras Jesús hablaba con Nicodemo, El dijo “...De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Nicodemo le dijo, “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” Jesús contestó, “De cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo...” (Juan 3:3-7).

La frase “nacido de nuevo” literalmente significa “nacido desde arriba.” Nicodemo tenía una necesidad verdadera. El necesitaba un cambio de su corazón – una transformación espiritual. El nuevo nacimiento, ser nacido de nuevo, es un acto de Dios por el cual la vida eterna es impartida a la persona que cree (2 Corintios 5:17; Tito 3:5; 1 Pedro 1:3; 1 Juan 2:29; 3:9; 4:7; 2:1-4, 18). Juan 1:12,13 indica que “nacido de nuevo” también transmite la idea de “volverse hijo de Dios” al confiar en el nombre de Jesucristo.

La pregunta viene de manera lógica, “¿Por qué una persona necesita ser nacida de nuevo?” El Apóstol Pablo en Efesios 2:1 dice, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...” Para los Romanos en Romanos 3:23, el Apóstol escribió, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” De manera que, una persona necesita ser nacida de nuevo a fin de que sus pecados sean perdonados y poder tener una relación con Dios.

¿Cómo ocurre eso? Efesios 2:8,9 formula, “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Cuando uno es “salvo”, él o ella han sido nacidos de nuevo, espiritualmente renovados, y ahora son hijos de Dios por el derecho del nuevo nacimiento. Confiar en Jesucristo, en Aquel quien pagó la penalidad del pecado al El morir en la cruz, es lo que significa ser “nacido de nuevo” espiritualmente. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es...” (2 Corintios 5:17 a).

Si usted nunca ha confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador, ¿consideraría dar lugar al Espíritu Santo mientras El le habla a su corazón? Usted necesita ser nacido de nuevo. ¿Haría usted la oración de arrepentimiento y así volverse una nueva creación en Cristo hoy? “Mas a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13)

Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador y ser nacido de nuevo, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar el Jesucristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su salvación. “¡Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”

 
Pregunta: "¿Cómo recibo el perdón de Dios?"

Respuesta: Hechos 13:38 declara, “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.”

Qué es el perdón y por qué lo necesitamos?

La palabra “perdonar” significa borrón y cuenta nueva, perdonar, cancelar una deuda. Cuando somos injustos con alguien, buscamos su perdón a fin de restituir la relación. El perdón no es otorgado debido a que la persona merezca ser perdonada. Nadie merece ser perdonado. El perdón es un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho.

La Biblia nos dice que todos necesitamos perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 declara, “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” 1 Juan 1:8 dice, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Todo pecado es a la larga un acto de rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos desesperadamente el perdón de Dios. Si nuestros pecados no son perdonados, pasaremos la eternidad sufriendo las consecuencias de nuestros pecados (Mateo 25:46; Juan 3:36).

Perdón – ¿Cómo lo obtengo?

Afortunadamente, Dios es tierno y compasivo – está ansioso para perdonar nuestros pecados! 2 Pedro 3:9 nos dice, “...Paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Dios desea perdonarnos, de manera que proveyó para nuestro perdón.

El único castigo justo por nuestros pecados es la muerte. La primera parte de Romanos 6:23 declara, “Porque la paga del pecado es muerte...” La muerte eterna es lo que hemos ganado por nuestros pecados. Dios, en Su plan perfecto, se volvió un ser humano – Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús murió en la cruz, llevando la penalidad que merecíamos – la muerte. 2 Corintios 5:21 nos enseña, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” Jesús murió en la cruz, llevando el castigo que merecíamos! Como Dios, la muerte de Jesús proveyó el perdón por los pecados del mundo entero. 1 Juan 2:2 proclama, “El es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Jesús resucitó, proclamando Su victoria sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:1-28). Gloria a Dios, que a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, la segunda parte de Romanos 6:23 es verdad, “...mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

¿Quiere tener sus pecados perdonados? ¿Tiene un persistente sentido de culpa que no parece desaparecer? El perdón de sus pecados está disponible si pone su fe en Jesucristo como su Salvador. Efesios 1:7 dice, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” Jesús pagó la deuda por nosotros, de manera que pudiéramos ser perdonados. Todo lo que tiene que hacer es pedirle a Dios que le perdone a través de Jesús, creyendo que Jesús murió para pagar por su perdón – y El va a perdonarlo! Juan 3:16-17 contiene este maravilloso mensaje, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

Perdón - ¿Es en realidad así de fácil?

¡Sí, es así de fácil! Usted no puede ganar el perdón de Dios. No puede pagar a Dios por su perdón. Usted solamente puede recibirlo por fe, por medio de la gracia y misericordia de Dios. Si desea aceptar a Jesucristo como su Salvador y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que usted puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Jesucristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su perdón. “¡Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! ¡Amén!”

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

 
Pregunta: "¿Cómo puedo estar bien con Dios?"

Respuesta: A fin de estar “bien” con Dios, primero debemos entender qué está “mal.” La respuesta es, el pecado. “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Salmos 14:3). Nos hemos rebelado contra los mandamientos de Dios; “todos nosotros nos descarriamos como ovejas” (Isaías 53:6).

La mala noticia es que la penalidad por el pecado es la muerte. “El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4). La buena noticia es que un Dios de amor nos ha buscado, a fin de traernos salvación. Jesús declaró que Su propósito era “buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10), y cuando murió en la cruz, declaró Su propósito llevado a cabo, con las palabras, “Consumado es” (Juan 19:30).

Tener una buena relación con Dios comienza reconociendo su pecado. Luego viene una confesión humilde del pecado a Dios (Isaías 57:15) y una determinación a renunciar al pecado. “Con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10).

Este arrepentimiento debe ir acompañado de fe. Específicamente, la fe en que la muerte expiatoria de Jesús y la milagrosa resurrección lo califican para ser su Salvador. “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). Muchos otros pasajes hablan acerca de la necesidad de fe, tales como Juan 20:27; Hechos 16:31; Gálatas 2:16; 3:11,26 y Efesios 2:8.

Estar bien con Dios es un asunto de su respuesta a lo que Dios ha hecho en beneficio suyo. El envió al Salvador, proveyó el sacrificio para quitar su pecado (Juan 1:29), y ofrece esta promesa: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hechos 2:21).

La parábola del Hijo Pródigo, es una hermosa ilustración de arrepentimiento y perdón (Lucas 15:11-32). El hijo menor desperdició los bienes de su padre viviendo perdidamente (versículo 13). Cuando reconoció su mal proceder, decidió volver a casa (versículo 18). Asumió que ya no sería digno de ser llamado su hijo (versículo 19), pero estaba equivocado. El padre amó más que nunca, al rebelde que volvió (versículo 20). Todo le fue perdonado, y siguió la celebración (versículo 24).

Dios es bueno en guardar Sus promesas, incluso la promesa de perdonar. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmos 34:18).

Si usted quiere estar bien con Dios, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su salvación. “¡Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”

 

Pregunta: "¿Es Jesús el único camino al Cielo?"

Respuesta: “Básicamente soy una buena persona, tanto que iré al cielo.” “Bueno, hago algunas cosas malas, pero hago más cosas buenas, así que iré al cielo.” “Dios no va a enviarme al infierno solamente porque no vivo pegado a la Biblia. ¡Los tiempos han cambiado!” “Solamente la gente verdaderamente mala, como los que abusan sexualmente de niños, y los asesinos van al infierno.”

Todos estos son fundamentos comunes entre la mayoría de la gente, pero la verdad es que todos esos son mentiras. Satanás, el gobernador del mundo, fabrica estos pensamientos en nuestra cabezas. El, y cualquiera que sigue sus caminos, es un enemigo de Dios (1 Pedro 5:8). Satanás siempre se disfraza de bueno (2 Corintios 11:14), pero el tiene el control sobre todas las mentes que no pertenecen a Dios. “Satanás, el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Es una mentira creer que Dios no tiene cuidado de los pecados pequeños, y que el infierno está reservado para la “gente mala.” Todo pecado nos aparta de Dios, aún una “pequeña mentirita blanca.” Todos hemos pecado, y ninguno es lo suficientemente bueno como para ir al cielo por sí mismo (Romanos 3:23). Entrar al cielo no se basa en que lo bueno pesa sobre lo malo; todos vamos a perder si ese es el caso. “Y si son salvos por el favor de Dios, entonces no es por sus buenas obras. En ese caso, el maravilloso favor de Dios no sería lo que es en realidad – gratuito e inmerecido” (Romanos 11:6). No podemos hacer nada bueno para ganar nuestro camino al cielo (Tito 3:5).

“Entrad al reino de Dios por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mateo 7:13). Aún si cada uno vive una vida de pecado, y confiar en Dios no es popular, Dios no va a disculparlo. “Solía vivir justamente como el resto del mundo, lleno de pecado, obedeciendo a Satanás, el príncipe de la potestad del aire. El es el espíritu que ahora obra en los corazones de aquellos que rehúsan obedecer a Dios” (Efesios 2:2).

Cuando Dios creó el mundo, era perfecto. Todo era bueno. Entonces creó a Adán y Eva, y les dio libre albedrío, de manera que pudieran escoger seguir y obedecer a Dios o no. Pero Adán y Eva, los primeros seres que Dios creó, fueron tentados por Satanás para desobedecer a Dios, y pecaron. Esto los separó (y a todo el que vino después de ellos, incluyéndonos a nosotros) de estar en capacidad de tener una relación cercana con Dios. El es perfecto y no puede estar entre el pecado. Como pecadores, no podríamos hacerlo por nosotros mismos. De manera que, Dios hizo un camino para que pudiéramos estar unidos con El en el cielo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Jesús nació para enseñarnos el camino, para morir por nuestros pecados, y de esta manera poder ser liberados. Tres días después de Su muerte, se levantó de la tumba (Romanos 4:25), probando Su victoria sobre la muerte. El llenó el vacío entre Dios y el hombre, a fin de que podamos tener una relación personal con El si solamente creemos.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado” (Juan 17:3). La mayoría de la gente cree en Dios, aún Satanás cree. Pero para recibir la salvación, debemos volvernos a Dios, formar una relación personal, apartarnos de nuestros pecados y seguirle. Debemos confiar en Jesús con todo lo que tenemos y todo lo que hacemos. “Se ha manifestado la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para que quite nuestros pecados. Y todos podemos ser salvos de esta manera, sin importar quienes somos o qué hayamos hecho” (Romanos 3:22). La Biblia enseña que no hay otro camino para la salvación sino a través de Cristo. En Juan 14:6 Jesús dice, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Jesús es el único camino de salvación porque es el único que puede pagar nuestra penalidad por el pecado (Romanos 6:23). Ninguna otra religión enseña la gravedad o seriedad del pecado y sus consecuencias. Ninguna otra religión ofrece el pago infinito del pecado que solamente Jesucristo puede proveer. Ningún otro “fundador religioso” fue Dios que se hizo hombre (Juan 1:1,14) – la única manera en que una deuda infinita pudo ser pagada. Jesús tenía que ser Dios, a fin de que pudiera pagar nuestra deuda. Jesús tenía que ser hombre para que pudiera morir. ¡La salvación está disponible solamente a través de la fe en Jesucristo! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

 

Pregunta: "¿Cuál es el plan de Salvación?"

Respuesta: ¿Está hambriento? No físicamente hambriento, ¿pero tiene un deseo de algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).

¿Está usted confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida? ¿Parece como que alguien ha apagado las luces y no puede encontrar el interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

¿Alguna vez ha sentido, como que le han cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas está vacío y sin sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).

¿Lo defrauda otra gente siempre? ¿Sus relaciones han sido superficiales y vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:11,14).

¿Se ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su vida por cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Algunas veces duda de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere vivir luego de que muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25-26).

¿Quién es el camino’ ¿Quién es la verdad? ¿Quién es la vida? Jesús contestó, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). El hambre que usted siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser llenada por Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que estaba buscando. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo. ¡Jesús es el camino de salvación!

La razón por la que se siente hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad, la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que usted está separado de Dios. La Biblia nos dice que todos hemos pecado, y por tanto estamos separados de Dios (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23). El vacío que siente en su corazón es por la falta de Dios en su vida. Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado puede causar que estemos separados de Dios por toda la eternidad, en esta vida y en la siguiente (Romanos 6:23; Juan 3:36).

¿Cómo puede ser resuelto este problema? ¡Jesús es el camino! Jesús, por nosotros se hizo pecado (2 Corintios 5:21). Jesús murió en nuestro lugar (Romanos 5:8), tomando el castigo que merecíamos. Tres días mas tarde, Jesús resucitó, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 6:4-5). ¿Por qué lo hizo? Dios mismo contestó esa pregunta, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús murió a fin de que nosotros pudiéramos vivir. Si ponemos nuestra fe en Jesús, confiando en Su muerte como el pago por nuestros pecados – todos nuestros pecados son perdonados y lavados. Entonces nuestra hambre espiritual será satisfecha. Las luces se encenderán. Tendremos acceso a una vida plena. Conoceremos a nuestro mejor amigo y buen pastor. Sabremos que tendremos vida luego de morir – ¡una vida resucitada con Jesús en el cielo por la eternidad!

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que el él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).


Pregunta: "¿Hay vida después de la muerte?"

Respuesta: ¿Hay vida después de la muerte? La Biblia nos dice, “El hombre nacido de mujer, corto de días y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece...si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” (Job 14:1-2, 14).

Como Job, casi todos nosotros hemos sido desafiados por esta pregunta. ¿Qué exactamente va a sucedernos después de morir? ¿Dejamos de existir simplemente? ¿Es la vida una puerta giratoria de la que se sale y se regresa a la tierra a fin de alcanzar grandezas personales? ¿Van todos al mismo lugar, o vamos a diferentes lugares? ¿Hay en realidad un cielo e infierno, o es simplemente un estado de ánimo?

La Biblia nos dice que no solamente hay vida después de la muerte, sino que hay vida eterna tan gloriosa que “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1ª Corintios 2:9). Jesucristo, Dios encarnado, vino a la tierra para darnos este don de la vida eterna. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Jesús asumió el castigo que cada uno de nosotros merecía, y sacrificó su vida misma. Tres días más tarde, El se mostró victorioso sobre la muerte al levantarse de la tumba, en Espíritu y en la carne. Permaneció en la tierra por cuarenta días y fue visto por miles antes de subir a Su hogar eterno en el cielo. Romanos 4:25 dice, “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”

La resurrección de Cristo fue un evento bien documentado. El Apóstol Pablo desafió a la gente, cuestionando a los testigos oculares por su validez, y ninguno fue capaz de contender su verdad. La resurrección es la piedra angular de la fe Cristiana; porque Cristo resucitó de la muerte, podemos tener fe de que también seremos resucitados.

Pablo advirtió esto a algunos Cristianos de la antigüedad quienes no creían: “Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó” (1 Corintios 15:12-13).

Cristo fue solamente el primero de una gran cosecha de aquellos que serán resucitados nuevamente a vida. La muerte física vino a través de un hombre, Adán, con quien todos estamos relacionados. Pero todos los que hemos sido adoptados en la familia de Dios a través de la fe en Jesucristo, recibiremos vida nueva (1ª Corintios 15:20-22). Así como Dios levantó el cuerpo de Jesús, así nuestros cuerpos serán resucitados al regreso de Cristo (1ª Corintios 6:14).

Aunque eventualmente todos resucitaremos, no todos iremos juntos al cielo. En esta vida, cada persona debe hacer una elección, para determinar dónde va a pasar la eternidad. La Biblia dice que está establecido para nosotros morir una sola vez, y después de eso viene el juicio (Hebreos 9:27). Aquellos que han sido justos irán a la vida eterna en el cielo, pero los no creyentes serán enviados al castigo eterno o infierno (Mateo 25:46).

El infierno, al igual que el cielo, no es solamente un estado de existencia, sino un lugar literal y muy verdadero. Es un lugar en donde los malos van a experimentar la eterna ira de Dios sin fin. Ellos van a soportar tormentos emocionales, mentales y físicos, sufriendo conscientemente la vergüenza, remordimiento y desprecio.

El infierno se describe como un abismo interminable (Lucas 8:31, Apocalipsis 9:1), y un lago de fuego, que arde con sulfuro, en donde los habitantes serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10). En el infierno, habrá el lloro y el crujir de dientes, dando inicio a pena y cólera intensos (Mateo 13:42). Este es un lugar “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48). Dios no quiere la muerte del impío, sino que quiere que se vuelva de su camino, y que viva (Ezequiel 33:11). Pero El no va a forzarnos a la sumisión; si escogemos rechazarlo, El no puede hacer más, sino darnos lo que queremos - vivir apartados de El.

La vida sobre la tierra es una prueba – una preparación para lo que ha de venir. Para los creyentes, es la vida eterna en la presencia inmediata de Dios. Entonces, ¿cómo nos hacemos justos y capaces de recibir esta vida eterna? Hay solamente una manera – a través de la fe y confianza en el Hijo de Dios, Jesucristo. Jesús dijo, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente…” (Juan 11: 25-26).

El don gratuito de la vida eterna está disponible para todos, pero requiere que renunciemos a algunos placeres mundanales y nos sacrifiquemos para Dios. “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). No nos será dada la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados después de la muerte, porque una vez que veamos a Dios cara a cara, no tendremos sino que escoger creer en El. El quiere que nos acerquemos a El en fe y amor ahora. Si aceptamos la muerte de Jesucristo como pago por nuestra rebelión pecaminosa contra Dios, se nos garantiza no solamente una vida significativa sobre la tierra, sino también vida eterna en la presencia de Cristo.

Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su salvación. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”


Pregunta: "¿Cómo puedo saber con certeza que voy a ir al Cielo cuando muera?"

Respuesta: ¿Sabe con seguridad que tiene vida eterna y que va a ir al Cielo cuando muera? ¡Dios quiere que esté seguro! La Biblia dice: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1ª Juan 5:13). Supongamos que usted está parado delante de Dios ahora mismo, y El le pregunta, “¿Por qué debería dejarte entrar al Cielo?”. ¿Qué respondería usted? Usted no sabría qué responder. Lo que necesita saber, es que Dios nos ama y ha provisto una manera en la que podemos saber con seguridad en dónde vamos a pasar la eternidad. La Biblia lo declara de esta manera: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Tenemos que entender primero, el problema que nos impide acceder al Cielo. El problema es este – nuestra naturaleza pecaminosa nos impide tener una relación con Dios. Somos pecadores por naturaleza y por decisión. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Nosotros mismos no podemos salvarnos. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie de gloríe” (Efesios 2:8-9). Merecemos la muerte y el infierno. “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).

Dios es santo y justo, y debe castigar el pecado, aún así El nos ama y ha provisto de perdón para nuestro pecado. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Jesús murió en la cruz por nosotros: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1ª Pedro 3:18). Jesús se levantó de la muerte: “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25).

Así que, de regreso a la pregunta original – “¿Cómo puedo saber con certeza que voy a ir al cielo cuando muera?”. La respuesta es esta – crea en el Señor Jesucristo y será salvo (Hechos 16:31). “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Usted puede recibir la vida eterna como un don GRATUITO. “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Ahora mismo, usted puede vivir una vida plena y que merece la pena. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Pueden pasar la eternidad con Jesús en el Cielo, el prometió: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:3).

Si usted quiere aceptar a Jesucristo como su Salvador, y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que usted la puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede dar el perdón de pecados. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su perdón. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! ¡Amén!”

 

Pregunta: "¿Cuál es para mí la religión verdadera?"

Respuesta: Los restaurantes de comida rápida nos tientan, al permitirnos ordenar nuestra comida exactamente como queremos. Algunas cafeterías alardean acerca de cientos de sabores diferentes y variaciones de café. Aún cuando compran casas y carros, podemos buscar uno con todas las opciones y características deseadas. Ya no vivimos en un mundo de chocolate, vainilla y frutilla. ¡La selección es real! Usted puede encontrar casi todo lo que quiera de acuerdo con sus propios gustos y necesidades personales.

Así que, ¿qué le parece una religión que sea justo para usted? ¿Qué le parece una religión libre de culpa, que no haga demandas, y que no esté cargada de un montón de molestos debe o no debe hacer? Está ahí, justo como lo he descrito, pero ¿es la religión algo para ser escogido como un sabor favorito de helado?

Hay un montón de voces disputándose nuestra atención, entonces ¿por qué cada uno debería considerar a Jesús superior a, digamos, Mahoma o Confucio, Buda, o Charles Taze Russell, o Joseph Smith? Después de todo, ¿no todos los caminos conducen al cielo? ¿No son básicamente todas las religiones lo mismo? La verdad es que no todas las religiones conducen al cielo, así como no todos los caminos conducen a Madrid.

Solo Jesús habla con la autoridad de Dios, porque solo Jesús venció la muerte. Mahoma, Confucio, y los otros, se desmoronan en sus tumbas hasta hoy mismo, pero Jesús, por Su propio poder, abandonó la tumba tres días después de morir sobre una cruel cruz romana. Cualquiera que tenga el poder sobre la muerte, merece su atención. Cualquiera que tenga el poder sobre la muerte merece ser escuchado.

La evidencia que acredita la resurrección de Jesús es arrolladora. Primero, ¡Hubieron sobre quinientos testigos oculares del Cristo resucitado! Eso es, un montón de testigos oculares. Quinientas voces no pueden ser ignoradas. ¡También está el asunto de la tumba vacía; los enemigos de Jesús fácilmente pudieron haber detenido todo lo que se hablaba acerca de la resurrección al reportar Su muerte, su cuerpo descompuesto, pero no hubo el cuerpo para reportarlo! ¡La tumba estaba vacía! ¿Pudieron los discípulos haber robado su cuerpo? Difícilmente. Para prevenir tal eventualidad, la tumba de Jesús había estado fuertemente resguardada por soldados armados. Considerando a sus seguidores más cercanos, por temor, ellos habían huido en Su arresto y crucifixión, es muy poco probable que este inmundo conjunto de atemorizados pescadores se hubiera enfrentado mano a mano a entrenados soldados profesionales. ¡El hecho simple es que la resurrección de Jesús no puede dar explicación!

Nuevamente, cualquiera que tiene poder sobre la muerte, merece ser escuchado. Jesús probó Su poder sobre la muerte, por tanto, necesitamos escuchar lo que dice. Jesús clama ser el único camino hacia la salvación (Juan 14:6). El no es un camino, El no es uno de muchos caminos, sino que Jesús es el camino.

Y este mismo Jesús dice, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) Este es un mundo fatigoso y la vida es difícil. La mayoría de nosotros estamos bastante sufridos, heridos, y deteriorados. ¿Está de acuerdo? Así que, ¿qué es lo que quiere? ¿Restablecimiento o mera religión? ¿Un Salvador viviente o uno de muchos “profetas” muertos? ¿Una relación significativa o rituales vacíos? Jesús no es una elección - ¡El es la elección!

Si usted está buscando perdón, Jesús es la verdadera “religión” (Hechos 10:43). Jesús es la verdadera religión si usted está buscando una relación significativa con Dios (Juan 10:10). Jesús es la “religión” verdadera si usted está buscando un hogar eterno en el Cielo (Juan 3:16). ¡Ponga su fe en Jesucristo como su Salvador – no va a lamentarlo! ¡Confíe en El para el perdón de sus pecados – no quedará decepcionado!

Si usted desea tener una “relación verdadera” con Dios, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Cristo lo que puede librarle del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en El, y agradecerle por proveerle su salvación. “¡Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! ¡Amén!”

  

Pregunta: "¿Cómo fue salvada la gente antes de que Jesús muriera por nuestros pecados?"

Respuesta: Desde la caída del hombre, la base de la salvación siempre ha sido a través de la muerte de Cristo. Ninguno, ni antes de la cruz, o desde la cruz, pudo haberse salvado sin ese evento central de la historia del mundo. La muerte de Cristo pagó la pena por los pecados pasados de los santos de Antiguo Testamento y los futuros pecados de los santos del Nuevo Testamento.

El requerimiento para la salvación ha sido siempre la fe. El objeto de esa fe salvadora siempre ha sido Dios. El salmista escribió “Bienaventurados todos los que en Él confían” (Salmo 2:12) Génesis 15:6 nos dice que Abraham creyó a Dios y eso fue suficiente para que Dios se lo contara por justicia (ver también Romanos 4:3-8). El sistema sacrificial del Antiguo Testamento, no quitaba el pecado, como claramente lo enseña Hebreos 9:1-10-4. Lo que sí hacía, era apuntar hacia el día en que el Hijo de Dios derramaría Su sangre por el pecado de la raza humana.

Lo que ha cambiado a través de los tiempos, es el contenido de la fe en el creyente. Los requerimientos de Dios en cuanto a lo que debemos creer, se basa en la cantidad de revelación que Él ha dado a la raza humana a partir de entonces. A esto se le llama revelación progresiva. Adán creyó en la promesa que Dios le dio en Génesis 3:15 de que la Simiente de la mujer conquistaría a Satanás. Adán lo creyó, y lo demostró por el nombre que le dio a Eva (v.20) y el Señor indicó Su inmediata aceptación al cubrirlos con pieles de animal (v.21) Hasta ese punto, fue todo lo que Adán supo, pero él lo creyó.

Abraham le creyó a Dios, de acuerdo a las promesas y nuevas revelaciones que Dios le dio en Génesis 12 y 15. Antes de Moisés, no existía ninguna Escritura, pero la raza humana era responsable por lo que Dios ya le había revelado. A través del Antiguo Testamento, los creyentes tenían la salvación porque ellos creyeron que Dios algún día se encargaría del problema de su pecado. Hoy, nosotros miramos para atrás creyendo que ÉL ya se encargó de nuestros pecados en el Calvario (Juan 3:16; Hebreos 9:28).

¿Qué hay de los creyentes en los días de Cristo, anteriores a la cruz y resurrección, qué creían ellos? ¿Entendían ellos la obra completa de Cristo muriendo en la cruz por sus pecados? Ya avanzado Su ministerio, “... comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” (Mateo 16:21) ¿Cuál fue la reacción de sus discípulos a esta declaración? “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.” (16:22)

Pedro y los demás discípulos, no conocían la verdad completa, aún así ellos fueron salvados porque creyeron que Dios se encargaría del problema de su pecado. Ellos no sabían exactamente cómo Él llevaría a cabo esto; no sabían más de lo que Adán, Abraham, Moisés o David conocían, pero ellos creyeron a Dios. Hoy, tenemos más revelación de lo que tuvo toda la gente que vivió antes de la resurrección de Cristo, conocemos toda la obra completa. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,....” (Hebreos 1:1-2) Nuestra salvación aún se basa en la muerte de cristo, nuestra fe es aún el requerimiento para la salvación, y el objeto de nuestra fe sigue siendo Dios. Hoy, para nosotros el contenido de nuestra fe es que Cristo murió por nuestros pecados, que Él fue sepultado, y que Él resucitó al tercer día (1 Corintios 15:3-4).